D -Estás pensando algo, y se te olvida hablar. No puedo decirte ahora la moraleja que se deduce de tal hecho, pero no tardaré en recordarla.
A -Puede que no tenga ninguna moraleja.
D -¡Calla, niña! Todo tiene su moraleja, sólo que hay que encontrarla.
A -Parece que ahora la partida va mejor.
D -Así es, y puede sacarse la moraleja siguiente: "Oh, es el amor, el amor, el que hace marchar al mundo alrededor".
A -Alguien dijo que marcharía mejor si cada cual se ocupara de sus asuntos.
D -Bueno, viene a ser lo mismo. Y la moraleja de esto es... "Cuida del sentido, y los sonidos se cuidarán por sí mismos". Tengo mis dudas sobre el carácter de tu flamenco.
A - A lo mejor le da un picotazo.
D -Muy cierto: los flamencos y la mostaza, los dos pican. Y la moraleja es: "Pájaros de igual plumaje, juntos no vuelan"
A -Pero si la mostaza no es un pájaro.
D -Correcto, como siempre. ¡Qué manera tan clara tienes de plantear las cosas!
A -Creo...que es un mineral.
D -Claro que lo es. Cerca de aquí hay una gran mina de mostaza. Y la moraleja es: "La mina es tuya, y la tuya es mía." (The mine is yours, and the yours is mine)
A -¡Ah, ya sé! Es un vegetal. No lo parece, pero lo es.
D -Estoy completamente de acuerdo; y la moraleja es: "Sé lo que quieres parecer"; o para decirlo más sencillamente: "Nunca te imagines diferente de lo que pueda parecer a los demás; que lo que eras o habrías podido ser no fuera diferente de lo que habías sido que habría podido parecerles diferente."
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lunes, 18 de julio de 2011
(El juicio)
Ry - Haz tu declaración, o haré que te ejecuten, estés nervioso o no.
S -Soy un pobre hombre, Majestad, y aún no había empezado a tomar mi té..., hace una semana poco más o menos..., y como las rebanadas de pan con mantequilla son tan delgadas... y las titilaciones del té...
Ry -¿Las titilaciones de qué?
S -Eso empezaba con té.
Ry -Por supuesto que titilaciones empieza con T. ¿Me tomas por imbécil? ¡Sigue!
S - Soy un pobre hombre, y muchas cosas titilaban después de que... sólo que la liebre dijo...
L –Yo no dije.
S -Sí dijiste.
L -Lo niego.
Ry -Lo niega.
S -Bueno, en cualquier caso, el Lirón dijo... Después corté un poco más de pan con mantequilla.
Ry -Pero, ¿qué dijo el Lirón?
S -Eso no puedo recordarlo.
Ry -Debes recordar, o haré que te ejecuten.
S -Soy un pobre hombre, Majestad.
Ry -Lo que eres es un pobrísimo orador. Si es todo lo que sabes del asunto, ya puedes bajar.
S -No puedo bajar más, ya estoy con los pies en el suelo.
Ry -Entonces puedes sentarte.
Ra - Llamad al siguiente testigo.
Ry - Presta declaración.
C -No quiero.
Ry -¿De qué están hechas las tartas?
C -De pimienta sobretodo.
Lir -De melaza.
Ry -¡Detened a ese Lirón! ¡Decapitadlo! ¡Que lo supriman! ¡Que le corten los bigotes!
Ra -¡Que le coooorten la cabezaaaaa!
Ry -No importa. Suiguiente testigo. ¿Que sabes de este asunto?
A - Nada en absoluto.
Ry -¿Nada en absoluto?
A -Nada en absoluto.
Ry -Eso es muy importante, ¡anotadlo!
C -Inimportante, es lo que habrá querido decir su Majestad supongo.
Ry -¡Sileeeeencio! Regla 42: Toda persona de más de una milla de alto deberá abandonar la sala.
A -Yo no mido más de una milla.
Ry -Si la mides.
Ra -Casi dos millas.
A -Bueno, de cualquier modo no me iré; además, esa regla no vale, acaba de inventársela.
Ry -Es la regla más antigua del libro.
A -Entonces tendría que ser la Número Uno.
(...)
Ry -¡Es la prueba más importante que hemos encontrado hoy! Jurado, el veredicto.
Ra -No, no, la sentencia primero, el veredicto luego.
S -Soy un pobre hombre, Majestad, y aún no había empezado a tomar mi té..., hace una semana poco más o menos..., y como las rebanadas de pan con mantequilla son tan delgadas... y las titilaciones del té...
Ry -¿Las titilaciones de qué?
S -Eso empezaba con té.
Ry -Por supuesto que titilaciones empieza con T. ¿Me tomas por imbécil? ¡Sigue!
S - Soy un pobre hombre, y muchas cosas titilaban después de que... sólo que la liebre dijo...
L –Yo no dije.
S -Sí dijiste.
L -Lo niego.
Ry -Lo niega.
S -Bueno, en cualquier caso, el Lirón dijo... Después corté un poco más de pan con mantequilla.
Ry -Pero, ¿qué dijo el Lirón?
S -Eso no puedo recordarlo.
Ry -Debes recordar, o haré que te ejecuten.
S -Soy un pobre hombre, Majestad.
Ry -Lo que eres es un pobrísimo orador. Si es todo lo que sabes del asunto, ya puedes bajar.
S -No puedo bajar más, ya estoy con los pies en el suelo.
Ry -Entonces puedes sentarte.
Ra - Llamad al siguiente testigo.
Ry - Presta declaración.
C -No quiero.
Ry -¿De qué están hechas las tartas?
C -De pimienta sobretodo.
Lir -De melaza.
Ry -¡Detened a ese Lirón! ¡Decapitadlo! ¡Que lo supriman! ¡Que le corten los bigotes!
Ra -¡Que le coooorten la cabezaaaaa!
Ry -No importa. Suiguiente testigo. ¿Que sabes de este asunto?
A - Nada en absoluto.
Ry -¿Nada en absoluto?
A -Nada en absoluto.
Ry -Eso es muy importante, ¡anotadlo!
C -Inimportante, es lo que habrá querido decir su Majestad supongo.
Ry -¡Sileeeeencio! Regla 42: Toda persona de más de una milla de alto deberá abandonar la sala.
A -Yo no mido más de una milla.
Ry -Si la mides.
Ra -Casi dos millas.
A -Bueno, de cualquier modo no me iré; además, esa regla no vale, acaba de inventársela.
Ry -Es la regla más antigua del libro.
A -Entonces tendría que ser la Número Uno.
(...)
Ry -¡Es la prueba más importante que hemos encontrado hoy! Jurado, el veredicto.
Ra -No, no, la sentencia primero, el veredicto luego.
(El té) [con el cuento del Lirón]
-¿Por dónde empiezo?
-Comienza por el comienzo, y cuando termines de hablar, te callas.
-Ah, pero no pensé...
-¡Ahí está el problema! Si no piensas no hables.
(...)
L Y S - ¡No hay lugar! ¡No hay sitio!
A - ¡Esto está lleno de sitios!
L - ¿Quieres un poco de vino?
A - No veo vino por ninguna parte.
L - Es que no lo hay.
A - Entonces no es muy cortés por su parte ofrecerlo.
L - Tampoco lo ha sido por la tuya sentarte sin ser invitada.
A- No sabía que la mesa fuera suya; está puesta para muchos más de tres.
S - Necesitas un corte de pelo.
A - Y usted necesita aprender a no hacer observaciones personales; es de muy mala educación.
S - ¿En qué se parecen un cuervo y un pupitre?
A - Creo que podría adivinarlo.
L - ¿Quieres decir que crees poder encontrar la respuesta?
A- Exactamente.
L - Entonces deberías decir lo que quieres decir.
A - Eso hago... ¡o por lo menos quiero decir lo que digo!... Viene a ser lo mismo, ¿no?
S - ¡Qué va a ser lo mismo! Si así fuera, podrías decir que "veo lo que como" es lo mismo que "como lo que veo"
L - También podrías decir que "me gusta lo que tengo" es lo mismo que "tengo lo que me gusta"
Lir - También podrías decir que "respiro cuando duermo" es lo mismo que "duermo cuando respiro".
S- Es lo mismo para ti. ¿A qué día del mes estamos?
A - A cuatro.
S - ¡Dos días de retraso! Te dije que no le sentaría bien la mantequilla al mecanismo.
L - Era mantequilla de la mejor.
S - Sí, pero seguro que con la mantequilla se han colado migas de pan; no debías haberla puesto con el cuchillo de cortar el pan.
>>La liebre cogió el reloj y lo miró con aire melancólico; Luego lo hundió dentro de su taza de té y volvió a mirarlo. <<
L - Bah, era mantequilla de la mejor.
A - ¡Qué reloj más divertido! Marca los días del mes y no las horas.
S - ¿Por qué habría de hacerlo? ¿Te dice acaso tu reloj los años?
A- Claro que no, pero es porque estamos en el mismo año mucho tiempo.
S - Precisamente eso es lo que le ocurre al mío.
(...)
L - ¿Quieres tomar un poco más de té?
A - Si todavía no he tomado nada, no puedo tomar un poco más.
S- Querrás decir que no puedes tomar menos; es mucho más fácil tomar más que nada.
L- ¡Mucho mejor más que menos!
A - ¿A usted quién le ha pedido su opinión?
S - ¿Quién está haciendo observaciones personales ahora?
(...)
S - ¿Ya has adivinado la adivinanza?
A - No, y me rindo. ¿Cuál es la respuesta?
S - No tengo ni la más remota y idea.
L - Ni yo.
A - Creo que debería ustedes aprovechar mejor el tiempo en vez de malgastarlo con adivinanzas que no tienen respuesta.
S - Si conocieses el Tiempo tan bien como yo, no hablarías de malgastarlo, como si fuera una cosa. Es una persona.
A - No entiendo lo que quiere decir.
S - Naturalmente que no. Estoy seguro de que ni siquiera has hablado nunca con el tiempo.
A - ¡Quizá no!, pero sé que tengo que marcar el tiempo cuando aprendo música.
S - Ah, eso lo explica todo. El tiempo no soporta que lo marquen como si fuera ganado.
A- ¿Así que es amigo del tiempo?
S- No, ahora estamos peleados. Ocurrió durante el concierto de la Reina de Corazones, en el que yo canté "Tiembla, tiembla, pequeño murciélago". Nada más acabar la primera estrofa, la Reina dio un salto y se puso a chillar: "¡Está matando el tiempo! ¡Que le corten la cabeza!
(...)
Lir - Había una vez tres hermanitas, que se llamaban Elsie, Lacie y Tillie, y que vivían en el fondo de un pozo...
A - ¿Y de qué se alimentaban?
Lir - ¡Se alimentaban de melaza!
A - No podían vivir de eso, ¿sabe?; habrían enfermado.
Lir - Por eso estaban tan enfermas.
A - Pero, ¿por qué vivían en el fondo de un pozo?
Lir - Era un pozo de melaza.
A - Eso no existe...
S Y L - ¡Chiss, chiss!
Lir - Si no eres capaz de ser educada, será mejor que termines tú el cuento.
A - No, por favor, siga. No volveré a interrumpirle. Puede que exista uno.
Lir - Uno sí. Así pues, las tres hermanitas... estaban aprendiendo a sacar...
A - ¿Y qué sacaban?
Lir - Melaza.
S - Quiero una taza limpia, ¡tenemos que cambiarnos de sitio!
A - Pues no lo entiendo. ¿De dónde sacaban la melaza?
S - Puedes sacar agua de un pozo de agua, por lo tanto imagino que puedes sacar melaza de un pozo de melaza, ¿no, estúpida?
A - Pero si estaban DENTRO del pozo.
Lir - Claro que estaban dentro, y bien dentro. >> (Well = bien / pozo, lo que confunde a Alicia) >> Estaban aprendiendo a dibujar, y dibujaban toda clase de cosas..., todo lo que empezaba con M...
A - ¿Y por qué con M?
L - ¿Y por qué no?
Lir - Todo lo que empieza con M, como matarratas, mariposas, memoria, y mucho... Ya sabéis, como cuando se dicen cosas como "mucho más que menos"... ¿Has visto alguna vez algo tan impresionante como un mucho bien dibujado?...
A - La verdad, ahora que me lo preguntas, no creo...
S - Entonces cállate.
-Comienza por el comienzo, y cuando termines de hablar, te callas.
-Ah, pero no pensé...
-¡Ahí está el problema! Si no piensas no hables.
(...)
L Y S - ¡No hay lugar! ¡No hay sitio!
A - ¡Esto está lleno de sitios!
L - ¿Quieres un poco de vino?
A - No veo vino por ninguna parte.
L - Es que no lo hay.
A - Entonces no es muy cortés por su parte ofrecerlo.
L - Tampoco lo ha sido por la tuya sentarte sin ser invitada.
A- No sabía que la mesa fuera suya; está puesta para muchos más de tres.
S - Necesitas un corte de pelo.
A - Y usted necesita aprender a no hacer observaciones personales; es de muy mala educación.
S - ¿En qué se parecen un cuervo y un pupitre?
A - Creo que podría adivinarlo.
L - ¿Quieres decir que crees poder encontrar la respuesta?
A- Exactamente.
L - Entonces deberías decir lo que quieres decir.
A - Eso hago... ¡o por lo menos quiero decir lo que digo!... Viene a ser lo mismo, ¿no?
S - ¡Qué va a ser lo mismo! Si así fuera, podrías decir que "veo lo que como" es lo mismo que "como lo que veo"
L - También podrías decir que "me gusta lo que tengo" es lo mismo que "tengo lo que me gusta"
Lir - También podrías decir que "respiro cuando duermo" es lo mismo que "duermo cuando respiro".
S- Es lo mismo para ti. ¿A qué día del mes estamos?
A - A cuatro.
S - ¡Dos días de retraso! Te dije que no le sentaría bien la mantequilla al mecanismo.
L - Era mantequilla de la mejor.
S - Sí, pero seguro que con la mantequilla se han colado migas de pan; no debías haberla puesto con el cuchillo de cortar el pan.
>>La liebre cogió el reloj y lo miró con aire melancólico; Luego lo hundió dentro de su taza de té y volvió a mirarlo. <<
L - Bah, era mantequilla de la mejor.
A - ¡Qué reloj más divertido! Marca los días del mes y no las horas.
S - ¿Por qué habría de hacerlo? ¿Te dice acaso tu reloj los años?
A- Claro que no, pero es porque estamos en el mismo año mucho tiempo.
S - Precisamente eso es lo que le ocurre al mío.
(...)
L - ¿Quieres tomar un poco más de té?
A - Si todavía no he tomado nada, no puedo tomar un poco más.
S- Querrás decir que no puedes tomar menos; es mucho más fácil tomar más que nada.
L- ¡Mucho mejor más que menos!
A - ¿A usted quién le ha pedido su opinión?
S - ¿Quién está haciendo observaciones personales ahora?
(...)
S - ¿Ya has adivinado la adivinanza?
A - No, y me rindo. ¿Cuál es la respuesta?
S - No tengo ni la más remota y idea.
L - Ni yo.
A - Creo que debería ustedes aprovechar mejor el tiempo en vez de malgastarlo con adivinanzas que no tienen respuesta.
S - Si conocieses el Tiempo tan bien como yo, no hablarías de malgastarlo, como si fuera una cosa. Es una persona.
A - No entiendo lo que quiere decir.
S - Naturalmente que no. Estoy seguro de que ni siquiera has hablado nunca con el tiempo.
A - ¡Quizá no!, pero sé que tengo que marcar el tiempo cuando aprendo música.
S - Ah, eso lo explica todo. El tiempo no soporta que lo marquen como si fuera ganado.
A- ¿Así que es amigo del tiempo?
S- No, ahora estamos peleados. Ocurrió durante el concierto de la Reina de Corazones, en el que yo canté "Tiembla, tiembla, pequeño murciélago". Nada más acabar la primera estrofa, la Reina dio un salto y se puso a chillar: "¡Está matando el tiempo! ¡Que le corten la cabeza!
(...)
Lir - Había una vez tres hermanitas, que se llamaban Elsie, Lacie y Tillie, y que vivían en el fondo de un pozo...
A - ¿Y de qué se alimentaban?
Lir - ¡Se alimentaban de melaza!
A - No podían vivir de eso, ¿sabe?; habrían enfermado.
Lir - Por eso estaban tan enfermas.
A - Pero, ¿por qué vivían en el fondo de un pozo?
Lir - Era un pozo de melaza.
A - Eso no existe...
S Y L - ¡Chiss, chiss!
Lir - Si no eres capaz de ser educada, será mejor que termines tú el cuento.
A - No, por favor, siga. No volveré a interrumpirle. Puede que exista uno.
Lir - Uno sí. Así pues, las tres hermanitas... estaban aprendiendo a sacar...
A - ¿Y qué sacaban?
Lir - Melaza.
S - Quiero una taza limpia, ¡tenemos que cambiarnos de sitio!
A - Pues no lo entiendo. ¿De dónde sacaban la melaza?
S - Puedes sacar agua de un pozo de agua, por lo tanto imagino que puedes sacar melaza de un pozo de melaza, ¿no, estúpida?
A - Pero si estaban DENTRO del pozo.
Lir - Claro que estaban dentro, y bien dentro. >> (Well = bien / pozo, lo que confunde a Alicia) >> Estaban aprendiendo a dibujar, y dibujaban toda clase de cosas..., todo lo que empezaba con M...
A - ¿Y por qué con M?
L - ¿Y por qué no?
Lir - Todo lo que empieza con M, como matarratas, mariposas, memoria, y mucho... Ya sabéis, como cuando se dicen cosas como "mucho más que menos"... ¿Has visto alguna vez algo tan impresionante como un mucho bien dibujado?...
A - La verdad, ahora que me lo preguntas, no creo...
S - Entonces cállate.
(El lacayo) + (Gato Cheshire) + (El verdugo, el Gato y el Rey)
-Es del todo inútil llamar a la puerta.
-¿Por qué?
-Por dos razones: primera, porque yo estoy del mismo lado de la puerta que tú; segunda, porque están armando tanta bulla que nadie podría oírte.
-Por favor, dígame entonces cómo puedo entrar.
-Llamar a la puerta podría tener algún sentido si la puerta estuviese entre nosotros dos. Por ejemplo, si tú estuvieses dentro, podrías llamar, y entonces yo podría dejarte salir, ¿lo entiendes?
-¿Cómo puedo entrar?
-¿Tienes que entrar necesariamente? Ésa es la primera cuestión, ¿sabes?
-¿Qué debo hacer?
-Lo que se te antoje.
>>"Es inútil hablar con él; es completamente idiota." Pensó Alicia. Y abrió la puerta y entró. >>
------------------------------------------------------------------------------------------
-¿Qué camino debo tomar?
-Eso depende en gran medida de a dónde quieras ir.
-No me preocupa mucho adónde
-En eso caso, poco importa el camino que tomes.
-...con tal de que me lleve a alguna parte.
-Puedes estar segura de que llegarás a alguna parte siempre que camines mucho rato.
-----------------------------------------------------------------------------------------
Ry - Hay que echar a ese gato de aquí.
Ra - ¡Que le corten la cabeza!
Ry - Bien dicho querida. Yo mismo buscaré al verdugo.
V - No puedo cortarle la cabeza. No puede cortarse una cabeza si no existe un cuerpo del que cortarla.
Ry - Cualquier cosa que tenga cabeza puede ser decapitada, ya está bien de tonterías.
-¿Por qué?
-Por dos razones: primera, porque yo estoy del mismo lado de la puerta que tú; segunda, porque están armando tanta bulla que nadie podría oírte.
-Por favor, dígame entonces cómo puedo entrar.
-Llamar a la puerta podría tener algún sentido si la puerta estuviese entre nosotros dos. Por ejemplo, si tú estuvieses dentro, podrías llamar, y entonces yo podría dejarte salir, ¿lo entiendes?
-¿Cómo puedo entrar?
-¿Tienes que entrar necesariamente? Ésa es la primera cuestión, ¿sabes?
-¿Qué debo hacer?
-Lo que se te antoje.
>>"Es inútil hablar con él; es completamente idiota." Pensó Alicia. Y abrió la puerta y entró. >>
------------------------------------------------------------------------------------------
-¿Qué camino debo tomar?
-Eso depende en gran medida de a dónde quieras ir.
-No me preocupa mucho adónde
-En eso caso, poco importa el camino que tomes.
-...con tal de que me lleve a alguna parte.
-Puedes estar segura de que llegarás a alguna parte siempre que camines mucho rato.
-----------------------------------------------------------------------------------------
Ry - Hay que echar a ese gato de aquí.
Ra - ¡Que le corten la cabeza!
Ry - Bien dicho querida. Yo mismo buscaré al verdugo.
V - No puedo cortarle la cabeza. No puede cortarse una cabeza si no existe un cuerpo del que cortarla.
Ry - Cualquier cosa que tenga cabeza puede ser decapitada, ya está bien de tonterías.
lunes, 16 de mayo de 2011
Conversaciones que dan lugar a reflexiones (a veces escasean con demasiada frecuencia)
-Es mejor que digas lo que piensas, sin más... Arriésgate, díselo.
[Deberías decir lo que quieres decir. -Ya quiero decir lo que digo, ¿no es lo mismo? -¡Por supuesto que no! (Alicia en el País de las Maravillas)]
-El tiempo dirá.
-El tiempo dirá. Y murió en silencio
-Morir en silencio mola. Es muy elegante
-Y no es mejor morir escuchando tu nombre susurrado por unos labios que acabas de besar?
[Deberías decir lo que quieres decir. -Ya quiero decir lo que digo, ¿no es lo mismo? -¡Por supuesto que no! (Alicia en el País de las Maravillas)]
-El tiempo dirá.
-El tiempo dirá. Y murió en silencio
-Morir en silencio mola. Es muy elegante
-Y no es mejor morir escuchando tu nombre susurrado por unos labios que acabas de besar?
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